viernes, octubre 17, 2008

Muerte de los Yuppies




por: Diógenes Díaz Carabalí

Como dice el dicho popular, no me alegro pero siento un fresco, con la muerte de los famosos Yuppies (Jóvenes profesionales en ascenso).


Todo por la profunda crisis del sistema financiero mundial, la quiebra de los super bancos Merry Lynch y Lehman Brothers, y la consecuente caída de las bolsas, que deja en estado terminal el sistema capitalista y entierra al neoliberalismo, demostrando que el mercado no regula la economía, porque no se regula ni así mismo.
Todos hemos sido víctimas de los yuppies, culpables de descompensar el mercado con sus gastos exagerados, viven del Leasing, de las tarjetas de crédito y cuanto mecanismo existe para aparentar riqueza. Son ávidos consumidores, y por tal asisten a colegios con los famosos “valores agregados”, como otra manifestación del Jet Set, van a las costosas universidades del modelo, en Colombia son varias, como en todos los países, y se jactan de ser invitados de Harvard u Oxford. Son asesores de todo y super especializados en todo, sostienen que sus ingresos no pueden estar por debajo de los 20 paquetes, como afirma un ambicioso callejero.
Sus gastos suntuosos no se excluyen de asistir a fútbol en numerado, sus hospedajes no puede bajar de las suites, son consumidores de exclusivas discotecas sin que falte la raya blanca o el Éxtasis, su código es tener un descapotable, y su percha ha de permanecer repleta de ropa y calzado de marca. Han llevado a los jóvenes a distinguirse por crear conflictos hogareños por los productos suntuosos; desde luego su celular sirve hasta para bañarse y cada trimestre tienen que cambiar el portátil por uno de última generación.


Nuestros Yuppies criollos, como en todo el mundo, ofrecen positivismo, hay que estar IN en métodos, Reingeniería y Calidad Total, y dan Certificaciones por un elevado costo, según cuesta su firma. A ello muchos incautos, incluso gobernantes que parecían serios, han incurrido por esa postura de modernidad y suficiencia.


Pero ante todo son personajes que viven del dinero ajeno. Aconsejan inversiones, son los maestros de Loving, su gestión hace crear leyes sesgadas para favorecer a terceros, y todo por la magia de un almuerzo con los debidos costos de empaquetaduras propias de su vanidad.
Con la crisis financiera y la experiencia de los impagables, sin duda los bancos van a tener que poner los pies en la tierra. Ubicar muy bien su plata, que no es suya sino del público indefenso. El inversionista tendrá que observar muy bien el comportamiento de los mercados, y los gobiernos, con las obligadas inyecciones de capital al sistema financiero, tendrán que cuidar el patrimonio de todos, y dictar regulaciones. Entonces el espacio de los Yuppies terminó con entierro de tercera... ¡A Dios Gracias!

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