domingo, junio 29, 2008

¿Y LAS VACACIONES PARA QUÉ?


por: MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

Las vacaciones son para perder la virginidad. Para darle una vuelta al corazón, visitar a Dios, confesarse, auto-perdonarse y comulgar, si es que somos católicos.
Son para reír y para escribir poemas contra algo, en un cuaderno viejo en medio del desencanto o la felicidad, las tardes amarillas y el olor de las flores en los jardines del vecindario. Las vacaciones de medio año son para calentar el alma en alguna playa, una piscina de patio, en los potreros de la finca, en el calor del hogar, en compañía de los seres que amamos, en el regazo del ser que envejece a nuestro lado.

Las vacaciones son para descansar el cuerpo, la mente, el espíritu, las manos de los desafueros sociales y profesionales… y por supuesto, para escapar de las jaulas donde laboramos, estudiamos o simplemente estamos gran parte del año. En vacaciones hay que dejarse consentir de las personas que nos quieren; y amar y regalar ternuritas a quienes amamos. Incluso hay que aprovechar para perdonar a los jefes idiotas, los profesores imbéciles y los padres aburridos. Hay que dormir hasta tarde, olvidarse de las madrugadas, las agendas, las tareas… hacer locha y pereza…
Hay que elevar cometas, hacer muñecos en plastilina, jugar ajedrez, ordenar el cuarto, salir de casa, llamar y saludar a los viejos amigos, leer esos libros que nos aguardan, salir a caminar por los nuevos barrios de la ciudad.
Es posible quedarse en casa sentados haciendo nada, mirando un atardecer mientras escuchamos música; o asaltar la cocina y explorar el gusto y la imaginación con los ingredientes. O también dedicarse a ver las películas o la tele sin tregua. A veces cantar, disfrazarse y bailar brinda felicidad y oxigena el cuerpo.


Si quisieras recuperar algo perdido, las vacaciones sirven también para hacer deporte, e incluso se puede ir a un gimnasio, inscribirse a un club de montañismo o ir de vacaciones recreativas.
En vacaciones hay que visitar obligatoriamente a los abuelos, hablar con ellos, escuchar sus historias. En vacaciones hay que buscar novia, salir a pasear con el perro, darle una vuelta a la finca, ir al río… viajar a otras ciudades para conocer la vida y la ciudad donde habitan esos familiares que casi nunca vemos.


En vacaciones mira el cielo, respira despacio y haz lo que te de la real gana… siempre y cuando no te hagas daño, ni le hagas mal a nadie. El tiempo, las ideas y la felicidad son tuyos. Disfruta.

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