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sábado, julio 19, 2008

Conversando en el parque Caldas


por: LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS


Charlando con el periodista Oscar García López en el parque Caldas, me dijo que si estuviera con el alcalde ¿qué preguntas le haría? y dudé, pues los problemas ciudadanos están a flor de labios, y a veces los transformamos en críticas con pocas propuestas. Pensando el asunto y reconociendo que el alcalde Ramiro Antonio Navia, hace bien al dar continuidad a los proyectos anteriores, me aventuro a hacer algunas sugerencias en lugar de preguntas.


1.- Movilidad. La semipeatonalización del centro histórico es ganancia para el peatón. Se aprobó bajo la petición ciudadana ‘que no se toque el parque Caldas’ ni las calles procesionales. Sugerencia: -Que se prolongue desde el centro de Popayán, una red generosa de andenes y ciclorutas arborizadas por el resto de la ciudad, y una franja vial para motos.


2.-Vivienda. La construcción de vivienda en Las Guacas sigue avanzando. Sugerencia: Que junto a las técnicas constructivas actuales, se incluyan otras como prefabricados, maderas, guadua y distintos sistemas tradicionales que son sismorresistentes, durables, bellos, brindan mayor espacio por el mismo precio, y se podrían utilizar además en colegios, centros de salud y polideportivos.


3.-Comercio. Está caminando el centro de mayoristas que liberará a la zona del Empedrado. Los mercados campesinos en la ciudad han dado buenos resultados. Sugerencias: Los vendedores informales se podrían instalar en lotes céntricos, como en semana santa los artesanos, con mobiliario temporal con carretillas bien pintadas y carpas llamativas. Igual se pueden implementar uniformes y enseres pulcros en los mercados campesinos y en las plazas de mercado.


4.-Medio ambiente y salud. La ciudad está cada vez más contaminada, aumenta la tala de árboles en detrimento de la salud ciudadana. Sugerencia: Que las zonas verdes en las urbanizaciones y en las obras nuevas sean efectivas. Que se planeen áreas recreativas. Que se designe presupuesto para el mantenimiento de árboles, fuentes de agua, cerros tutelares y siembras arboladas.


Faltan otras insinuaciones por mencionar. Y es que muchas personas estipulamos ‘el qué’ hay que hacer en el municipio rural y urbano, pero se difiere en ‘el como’ hacer para que con ideas sencillas y soluciones buenas, bonitas, baratas y ecológicas se pueda cambiar la piel urbana. Pero ¡qué difícil dar gusto a todos! y lograr el ‘bienestar para todos’. Sin embargo el señor alcalde sabrá evaluar las sugerencias, pues se lo ve diligente gestionando para que se empiecen a ver obras; confiamos en que obtenga buenos resultados en su administración.

lunes, junio 16, 2008

Del libro "El profesor espantapájaros”


Por: LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS

Es oportuno el lanzamiento del nuevo libro del Magíster Marco Antonio Valencia Calle, en momentos en que la Tierra está enferma, que tiene fiebre y reclama atención de quienes la hemos depredado, bajo la idea divulgada desde el paraíso terrenal, con la voz que dijo: ¡creced y multiplicaos, y dominad la tierra! Pero se nos fue la mano en la obediencia, pues ya somos 6200 millones de habitantes y hacia el 2015, habrán nacido 2000 millones más, que se alimentarán, vestirán y consumirán.


En este escenario, Marco Antonio Valencia invita en su libro "El profesor espantapájaros” a beber del esplendor de la Naturaleza, de la amistad entre los humanos y nuestros compañeros los animales, los árboles, los ríos y demás seres con quienes compartimos el planeta.

La narración se explaya por la rica región colombiana. Los protagonistas: un profesor, sus alumnos, y el entorno biodiverso, que es rescatado de la indiferencia. A través de preguntas y respuestas nos lleva a recorrer los Parques Naturales, la diversidad cultural y algunos mitos y leyendas. Los niños tienen nombres de cuentos infantiles, cubiertos de ternura y evocación. Cada respuesta del ‘profe’ a sus alumnos, es una pequeña historia que encanta a los niños, como en los cuentos de hadas.

Al leer el libro fue inevitable recordar a mis profesoras en la primaria, cuando nos enseñaban ciencias naturales, pintando dibujitos de la casa, que siempre tenía plantas en el jardín, árboles y ríos, con pajaritos volando y el azul del cielo sin contaminar. ¡Qué inocentes estábamos de lo que iba a venir!


Por otra parte Valencia, muestra el peligroso comportamiento humano hacia la Naturaleza, fruto de la mala educación endosada desde la academia. Entonces con fantasía prueba formas distintas de enseñar, similares a la idea del suizo Jean Piaget, que decía que el aprendizaje es activo, que es justo el énfasis del Profesor espantapájaros, que cuenta a sus alumnos, la aventura de su vida junto a su padre Guardaparques, y la transmite a los niños del colegio, educando los sentidos hacia la admiración de la belleza y el conocimiento de la Grandeza de la Tierra, pues solo educando los sentidos se la respeta.

Otro tema de especial importancia que plantea el autor, casi al final de su obra, es cuando dos grupos quieren llevarse la flauta de Hamelin, y para definirlo, pretenden hacerlo por la ley del más fuerte, pero un niño ve inconveniente tomar el camino de los golpes y la violencia, y deciden enfrentarse con argumentos y conocimientos, apaciguando los instintos de rudeza. Esta trama es relevante, en épocas de adultos belicosos, donde una generación le hereda a la siguiente, sus creencias y convicciones.

Y es que ‘somos peligrosamente ignorantes de nuestra propia ignorancia’, y de la utilidad de modificar este mundo que va al revés, que ya está cobrando su precio. Sin duda urge una nueva ‘revolución tecnológica’, de lo contrario la voz de Gonzalo Arango no cesará en nuestros oídos: ‘La tierra reverdecerá sin nosotros’.


Valencia en esta corta obra plasma su personal estilo, que es muy suyo, como el de sus anteriores libros y columnas de opinión. Con la magia religiosa de la poesía, con imágenes sencillas, carentes de dramatismo, luce como si fuera la primera vez, ‘la belleza de lo no advertido’.

Su narración tiene peso académico por la profesión misma del autor, y es válido, pues es didáctico y lúdico. Descubre que el conocimiento es alegre, no una tortura. Afina con originalidad el recurso expresivo, en forma agradable y divertida, deja un sabor dulce del aprendizaje.
El libro de Valencia es una apreciable conquista, una aventura de los sentidos en medio de la actual incomprensión y barbarie. Es una reverencia a la Naturaleza; sin hipocresía se inclina ante los animales y los ríos, en una sociedad despiadada que ya no reverencia nada, y nos lleva a abrigar la esperanza de ajustar el desequilibrio ocasionado.

Este libro será de gran importancia en la educación juvenil, y en el acercamiento a la lectura a través de la cuentería, sistema infalible para llegar a los niños de todas las edades.

jueves, mayo 29, 2008

La tierra ¿para qué?


por:
LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS

En la costa pacífica como si estorbaran algunas comunidades negras han sido desalojadas de sus tierras. Los nuevos dueños las han destinados a enormes sembríos de palma de aceite, de pino o a la ganadería. La propiedad de la tierra mucho tiene que ver con la violencia en Colombia, pues durante el conflicto se han apoderado de seis millones de hectáreas los paramilitares y sus testaferros, que actúan en alianza con algunos empresarios, narcotraficantes y políticos.
Ante el grave problema que el desplazamiento origina, se creó la Ley 975 como facilitadora de los procesos de paz. Un tema que aborda es la reparación a las víctimas de la violencia y se establece el deber de devolverles sus predios; el Incoder que es el instituto encargado de recuperar esas tierras, solo ha adjudicado hasta ahora cinco mil hectáreas.
Lo complicado en estas adjudicaciones es que no se considera la reparación integral, que incluya además de la entrega de sus parcelas, el derecho de los campesinos a tener seguridad, no solo la de los fusiles, sino que encuentren facilidades para cultivar; vías de comunicación para sacar sus productos; que sus hijos estén mejor alimentados, que puedan acudir a un puesto de salud y a la escuela, es decir, que cuando regresen al campo sea con gusto y con garantías sociales.
Por otra parte la tierra y la buena voluntad a secas, no dan frutos, pues el principio económico dice que la tierra y la mano de obra deben estar acompañadas de capital. Las políticas productivas deben volverse eficientes con paquetes tecnológicos racionales, y con subsidios a los campesinos sin la dispendiosa tramitología en la que se exige llenar extensísimos formularios, que la mayoría de los desplazados no pueden escribir, pues a duras penas algunos saben firmar.
El gobierno sabe que los apoyos para competir en el campo son necesarios y por ello a los grandes productores les otorga cuantiosos subsidios, muchos en contraprestación a los enormes aportes para sus campañas políticas. Es el caso de Ardila Lulle, uno de los mayores aportantes para la campaña del actual presidente, y que hoy recibe grandes subsidios en la producción de caña de azúcar para el controvertido mercado del biocomustible.
Si se subsidia a los grandes, con mayor razón lo requieren los medianos y pequeños productores, o si no la tierra ¿para que?

miércoles, mayo 28, 2008

Seguridad y producción


por: LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS


Por estos días el señor alcalde de Popayán se vio dolido como todos los ciudadanos por los asesinatos y suicidio ocurridos en una semana en ‘la ciudad blanca’. Cinco fueron las vidas perdidas: la del universitario Carlos Alberto Muñoz, el deportista Juan Pablo Elvira de solo 15 años, Víctor Hugo Paz, caballista, Freddy Hernán Cobo, taxista, y Hugo David Morán de 17 años.

De ellos conocí a Carlos Alberto Muñoz Fletcher, un jovencito de 21 años, de ojos verdes y sonrisa amplia, que cantó 10 años en el coro infantil de la Universidad del Cauca. Los ciudadanos estamos tristes y con dolor nos unimos a los lamentos de madres y padres que ven partir tan pronto a sus hijos.

En este escenario el alcalde Navia con razón, toma medidas en Consejos de seguridad, prohibiendo los parrilleros en las motos en el centro histórico, la venta de ‘minutos’ cerca de los bancos, y labores de desarme, entre otras medidas, todas necesarias; sin embargo sería coherente con las causas de este drama, que junto a las normas represivas, haya acciones preventivas en educación y atención sicológica, recreación, cultura y fortalecimiento de la familia, que frenen las pandillas, el sicariato y el suicidio.

Los hechos delictivos obligan a recapacitar y a actuar con medidas fuertes, pero a la vez es obligación del gobierno generar oportunidades laborales y recreativas para la población, pues la descomposición social no es gratuita. La Seguridad democrática (que en este caso falla) desatiende la seguridad social de los ciudadanos, que por ningún lado, con excepción de Bogotá, cubre las necesidades básicas que permita vivir tranquilos.

La delincuencia anida en todos los estratos, bajos, medios, en los de cuello blanco y en altas esferas. Si buscamos las causas, una es el desempleo. El gobierno ha creado subsidios para las ‘familias en in-acción’ que no es suficiente, pues alivia el hambre por un tiempo, pero fecunda el acomodo y la impotencia. Entonces se debe activar planes productivos, que generen ingresos y microempresas.

Las mayorías requieren opciones productivas dignas, por lo que es oportuno probar ideas como las del premio Nóbel de la Paz de 2006, el indio Muhammed Yunus, con su Banco para los pobres, que ofrece pequeños créditos para trabajar en la ciudad o en el campo, que sin duda reduce la pobreza y la delincuencia entre gente ocupada y con valores.

Referendo por el agua



por:
LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS







En tono jocoso alguien escribía: ‘Los científicos insisten pero ha sido imposible, el agua no se puede fabricar’, es decir, el agua no es reproducible aunque haya tecnología de punta, no acepta inseminación artificial o clones, sencillamente, si acabamos con el agua no habrá futuro, ni comida, ni vida.

En Colombia el agua y otros servicios son bienes públicos, sin embargo en la Constitución de 1991 se colgó ‘un mico’ en el Artículo 365, que dice que ‘los servicios públicos pueden ser administrados por empresas públicas, privadas, u organizaciones comunitarias’; con esto se dio vía libre a que el agua, la energía y demás servicios públicos se compren y vendan como cualquier camisa o zapato, inventando un burdo negocio con lo que es un Derecho. Nuestro país tiene una oferta hídrica seis veces mayor que el promedio mundial, de ahí que los ojos estén puestos encima, pues las ganancias del negocio global del agua equivalen, al 40% del comercio petrolero en el mundo.

Los mecanismos para privatizar las empresas de servicios públicos se establecieron en la ley 142 de 1994. La privatización avanza, y muchos acueductos especialmente en la costa Atlántica, son manejados por empresas privadas que ofrecen agua de baja calidad, por lo que hay que filtrarla o comprar en bolsas o botellas plásticas, introduciendo la cultura consumista del agua en envases desechables, recipientes que aumentan la basura en las ciudades, al tiempo que los productores llenan sus bolsillos con la venta de agua en bolsitas.

Es entonces cuando se vio la necesidad de garantizar el Derecho al agua potable de la que carecen 12 millones de colombianos. De la sociedad civil 1200 organizaciones promueven el Referendo por el Agua, y lo inscribieron con los objetivos de: 1. Consagrar el Derecho humano fundamental al agua potable. 2. Preservar las fuentes hídricas y los ecosistemas que la protegen. 3. Garantizar un mínimo vital gratuito para los hogares colombianos. 4. No privatizar los acueductos ni las fuentes de agua.

Para que el Referendo se lleve a consulta ciudadana y luego se reforme la Constitución, se necesitan 1.403.269 firmas.

En Popayán se recogen en Funcoop ubicada frente a Empaques del Cauca, o en el Movimiento Ambiental Los Guayacanes, en la avenida Mosquera 5N-17 oficina 106; o visite la página www.aguaplaneta.blogspot.com/.

Todos, como guardianes del agua de nuestros hijos e hijas, debemos firmar el Referendo.

jueves, mayo 01, 2008

Seguridad y producción


por: LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS


Por estos días el señor alcalde de Popayán se vio dolido como todos los ciudadanos por los asesinatos y suicidio ocurridos en una semana en ‘la ciudad blanca’. Cinco fueron las vidas perdidas: la del universitario Carlos Alberto Muñoz, el deportista Juan Pablo Elvira de solo 15 años, Víctor Hugo Paz, caballista, Freddy Hernán Cobo, taxista, y Hugo David Morán de 17 años.

De ellos conocí a Carlos Alberto Muñoz Fletcher, un jovencito de 21 años, de ojos verdes y sonrisa amplia, que cantó 10 años en el coro infantil de la Universidad del Cauca. Los ciudadanos estamos tristes y con dolor nos unimos a los lamentos de madres y padres que ven partir tan pronto a sus hijos.

En este escenario el alcalde Navia con razón, toma medidas en Consejos de seguridad, prohibiendo los parrilleros en las motos en el centro histórico, la venta de ‘minutos’ cerca de los bancos, y labores de desarme, entre otras medidas, todas necesarias; sin embargo sería coherente con las causas de este drama, que junto a las normas represivas, haya acciones preventivas en educación y atención sicológica, recreación, cultura y fortalecimiento de la familia, que frenen las pandillas, el sicariato y el suicidio.

Los hechos delictivos obligan a recapacitar y a actuar con medidas fuertes, pero a la vez es obligación del gobierno generar oportunidades laborales y recreativas para la población, pues la descomposición social no es gratuita. La Seguridad democrática (que en este caso falla) desatiende la seguridad social de los ciudadanos, que por ningún lado, con excepción de Bogotá, cubre las necesidades básicas que permita vivir tranquilos.

La delincuencia anida en todos los estratos, bajos, medios, en los de cuello blanco y en altas esferas. Si buscamos las causas, una es el desempleo. El gobierno ha creado subsidios para las ‘familias en in-acción’ que no es suficiente, pues alivia el hambre por un tiempo, pero fecunda el acomodo y la impotencia. Entonces se debe activar planes productivos, que generen ingresos y microempresas.

Las mayorías requieren opciones productivas dignas, por lo que es oportuno probar ideas como las del premio Nóbel de la Paz de 2006, el indio Muhammed Yunus, con su Banco para los pobres, que ofrece pequeños créditos para trabajar en la ciudad o en el campo, que sin duda reduce la pobreza y la delincuencia entre gente ocupada y con valores.

viernes, marzo 28, 2008

Después de semana santa


por: LUCY AMPARO BASTIDAS PASSOS



Después de esta semana con las reflexiones invocadas por la iglesia, se percibe al pueblo colombiano como a un Jesucristo flagelado por los actores armados, azotado por el desplazamiento y el secuestro, cargando la cruz de la pobreza, el analfabetismo y la desnutrición, pesada cruz que lo mantiene de rodillas, que sangran.
Ese Jesucristo colombiano ha padecido bombas con pipas de gas, motosierras mutiladoras, collares bomba, recompensa por asesinato y mano mutilada, invasión de territorio extranjero, cadáveres destrozados mostrados una y otra vez como en un régimen del terror. Ante este cuadro de pesadilla a muchos no les ha importado que los señores de la guerra legales o ilegales violen así los Derechos Humanos.
Esa historia de guerra está escrita, quienes desde hace décadas dirigen el país: los López, los Santos, los Lleras, los Pastranas, los Uribes y otros tantos con sus ‘delfines’ hoy, siguen con el discurso de guerra adecuado para seguir en el gobierno. La carta de balas ha sido su ofrecimiento según ellos para tener seguridad y luego inversión social, pero mientras Colombia llora sus miles de muertos buenos o ‘malos’ todos nacidos en esta patria, en lo social la miseria crece y crece.
Aquellos gobernantes poco han promovido Planes de Desarrollo nacionales a largo plazo, o macro proyectos productivos, para citar solo un caso, en lo rural que con inversión planificada potenciaría el crecimiento del mercado interno y externo. Las Políticas de tierras son débiles, y con el conflicto aumentó el despojo de parcelas de campesinos que ahora son de los paramilitares y sus testaferros, mientras el 75% de esos Cristos desplazados esta en la miseria.
Una de las esperanzas para resucitar, es que nuestra gente oiga los mensajes de la OEA, donde todos sus miembros, óigase bien, todos los países latinoamericanos incluida Colombia, invitaron el 17 de marzo a ‘mantener conversaciones de paz y el diálogo amistoso por encima de cualquier conflicto’
Nuestro país con su hondo cristianismo podría mostrar su espíritu de fe variando su estrategia de guerra por el abrazo de la reconciliación, recurriendo al diálogo, a la ética, al perdón cristiano con hechos reales, a acuerdos con amplios sectores ciudadanos y frente a frente con los actores; no será un lecho de rosas pero las punzantes espinas habrá que limarlas para gozar algún día del Derecho a la paz y la tranquilidad con equidad.

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