Escrito por Ferney Meneses
fermeneses65@hotmail.com
Un gran porcentaje de caucanos y del resto de colombianos, parece haber perdido la capacidad de asombro, la solidaridad, la sensibilidad humana y social ante tanta barbarie cometida por el mismo Estado, el gobierno, algún vecino y por cierto, por cualquier país con poder. Las razones son diversas. Entre ellas, por ejemplo que a diario los medios masivos de información y comunicación bombardean los sentidos y los “sentimientos” de los receptores con noticias desastrosas, desalentadoras, patéticas, casi vacías de sentido humano. De igual manera, el que muchas personas estén mejor que otras en sus condición socioeconómica, hace que no se inmuten por el prójimo (viene de próximo, cercano) o por el necesitado, ya que parece que ponerse en el lugar del otro no es una opción de vida o hasta una pequeña intención, así sea fallida.
Por otra parte, los rezagos de la cultura hispánica en nuestro caso, no han permitido avanzar en ese individualismo que de alguna forma obstaculiza trabajar en equipo, para todos, para el progreso integral de los colectivos. Lemas como “Sálvese el que pueda” hacen carrera a diario, confabulándose con la soterrada ideología del neoliberalismo. De igual forma, el relativismo, incide en que todo parece que es normal que suceda, que así se asuma, que se desideologice lo clásico, lo tradicionalmente vivido por sus contundentes y vigentes bases, en fin, todo indica que si sucede, es porque debe ser así.
En ese panorama, la ética, cualquiera que sea su origen, importa un bledo. Acontecimientos como la pedofilia de algunos sacerdotes, el incesto no denunciado en miles de hogares, las alianzas de muchos congresistas con los paramilitares, la manipulación de los otros que le son útiles al gobierno para su reelección (tantos y tantas Yidis Medina), la violación continua de los Derechos Humanos de niños, jóvenes y adultos, la manipulación de la información, las alzas en la gasolina (cinco veces este año), el tráfico de la vida en todas sus dimensiones, ente otras imbecilidades que ocurren, hace que a usted o a mí, ya no nos afecte que todo eso pase y más, si no toca directamente con nuestra familia o con nuestro YO.
Sí, de tanto ver, observar, oir, escuchar, esquivar e ignorar, definitivamente se creó un escudo ante lo que ocurre en esta sociedad. Sólo me importo yo o los míos. Lo demás le ocurrió a otros y ¿qué? Es el hastío que cauterizó la sensibilidad humana.
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viernes, mayo 02, 2008
miércoles, febrero 27, 2008
¿El fin de una era?
POR: FERNEY MENESES
De la división ideológica que el mundo sufrió a mediados del siglo pasado para polarizarse entre ser capitalista o ser socialista, Cuba quedó como vestigio en nuestro continente de aquella pugna con inclinación hacia el comunismo.
Apoyada –en principio- por la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-Urss, la isla de Fidel Castro ha sido paradigma de resistencia ante los embates del coloso del norte, que con su bloqueo económico ha incidido en la forma de vida de los cubanos no identificados o identificados con la Revolución, forma de vida, dirían algunos, basada en la dignidad, la resistencia o la mentira. No obstante, ese comunismo o socialismo en la historia reciente ha sido permeado por la “lógica” del mercado, en especial el representado por el turismo, el tabaco, el azúcar y el turismo sexual.
Lo anterior, es sin duda consecuencia en parte, de la caída del modelo político marxista-leninista que desde manifestaciones como el derrumbamiento del muro de Berlín, el impulso de la Perestroika de Gorvachov o el Glasnot con Yeltsin y el actual modelo de economía de mercado que Rusia asume, han sido estocada para el comunismo. A su vez, la globalización hace que un país se inserte en el concierto mundial o desaparezca comercialmente hablando.
De Cuba no puede negarse que a pesar de sus condiciones, es un país luchador, lo cual le ha valido el reconocimiento y liderazgo en campos como la excelente educación, la medicina y el deporte, entre otros de sus logros.
En todo el panorama mencionado, la noticia reciente de que Fidel Castro renunció a la presidencia por padecer una enfermedad intestinal, hará que pasado mañana 24 de febrero en Cuba se elija a su sucesor. Esta elección marcará probablemente una nueva etapa en el sistema, ya que puede ser la oportunidad para abrir espacios democráticos en los que nuevas figuras tomen las riendas de la sociedad en este nuevo milenio.
La historia pronto mostrará si Cuba sigue incólume en sus ideales sin Fidel Castro como presidente o por el contrario, se debilita. Ya veremos.
De la división ideológica que el mundo sufrió a mediados del siglo pasado para polarizarse entre ser capitalista o ser socialista, Cuba quedó como vestigio en nuestro continente de aquella pugna con inclinación hacia el comunismo.
Apoyada –en principio- por la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-Urss, la isla de Fidel Castro ha sido paradigma de resistencia ante los embates del coloso del norte, que con su bloqueo económico ha incidido en la forma de vida de los cubanos no identificados o identificados con la Revolución, forma de vida, dirían algunos, basada en la dignidad, la resistencia o la mentira. No obstante, ese comunismo o socialismo en la historia reciente ha sido permeado por la “lógica” del mercado, en especial el representado por el turismo, el tabaco, el azúcar y el turismo sexual.
Lo anterior, es sin duda consecuencia en parte, de la caída del modelo político marxista-leninista que desde manifestaciones como el derrumbamiento del muro de Berlín, el impulso de la Perestroika de Gorvachov o el Glasnot con Yeltsin y el actual modelo de economía de mercado que Rusia asume, han sido estocada para el comunismo. A su vez, la globalización hace que un país se inserte en el concierto mundial o desaparezca comercialmente hablando.
De Cuba no puede negarse que a pesar de sus condiciones, es un país luchador, lo cual le ha valido el reconocimiento y liderazgo en campos como la excelente educación, la medicina y el deporte, entre otros de sus logros.
En todo el panorama mencionado, la noticia reciente de que Fidel Castro renunció a la presidencia por padecer una enfermedad intestinal, hará que pasado mañana 24 de febrero en Cuba se elija a su sucesor. Esta elección marcará probablemente una nueva etapa en el sistema, ya que puede ser la oportunidad para abrir espacios democráticos en los que nuevas figuras tomen las riendas de la sociedad en este nuevo milenio.
La historia pronto mostrará si Cuba sigue incólume en sus ideales sin Fidel Castro como presidente o por el contrario, se debilita. Ya veremos.
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